Crowdsourcing: Todos suman

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¿Qué es y Quién gana?  Se abre la polémica.

Impulsando la colaboracion masiva.

Bajo el lema compartir, difundir y participar, el crowdsourcing hace posible proyectos como la enciclopedia libre Wikipedia y genera una nueva forma de relación laboral y de polémica¿Qué es y Quién gana?  Se abre la polémica.

Impulsando la colaboracion masiva.

Bajo el lema compartir, difundir y participar, el crowdsourcing hace posible proyectos como la enciclopedia libre Wikipedia y genera una nueva forma de relación laboral y de polémica

En el 2006 la revista Wired acuñó el término Crowdsourcing para referirse a grandes empresas de tecnología (que dejaron de armar sedes en países  como la India y China) para contratar a independientes que, incluso vía internet, resuelven problemas técnicos o de investigación de la empresa por un “premio” que no implica relación laboral.

Esta nueva tendencia invita y desafía a científicos, entrepreneurs y freelancers a hacerse cargo de la investigación y desarrollo sin formar parte de la empresa ni pagarlo como una tercerización. La remuneración suele presentarse como un “premio”.

 

Bajo el lema compartir, difundir y participar, el crowdsourcing hace posible proyectos como la enciclopedia libre Wikipedia y genera una nueva forma de relación laboral y de polémica.

Cada vez son más las empresas de tecnología, marketing y laboratorios que recurren al crowdsourcing para renovar sus recursos humanos, a muy bajo costo y a veces, sin costos.

La más famosa en el ámbito científico es InnoCentive, fundada por la farmacéutica Lilly. En esa página se exponen públicamente los problemas en busca de solución, o las líneas de investigación de multinacionales como Procter & Gamble, Ciba, Boeing y Nestlé Purina. De esta forma se intenta captar el interés de cerebros perdidos o aburridos que circulan por Internet.

 

“Es el negocio redondo. Para las empresas no podría haber menos riesgos y más rentabilidad”, explica Francisco Parra Ruiz, un químico almeriense que reside en Madrid y que ya ha ganado dos desafíos de InnoCentive.

 

Otras pequeñas compañías vieron un nicho  y se dedicaron a ofrecer el servicio de crowdsourcing al mejor postor. Así, InnoCentive, Ninesigma, Yet2 publican búsquedas de “desafíos” en sus páginas.

Como siempre, no todo lo que brilla es oro. Si bien el crowdsourcing es una fuente de trabajo y creatividad, también hay quienes ven otra realidad, en la cual esta nueva corriente  impulsa un empleo tercerizado, mal pago y a veces, totalmente gratuito.

El papel de las redes sociales

Bajo ese esquema, una compañía o institución traspasa una función que antes cumplían los empleados o subcontratados hacia una amplia red de personas anónimas que no se conocen entre ellas y han sido contactadas públicamente, muchas veces a través de Internet.

 

En esa red pueden participar, aficionados que utilizan su tiempo libre para resolver problemas, diseñar nuevos productos o crear un contenido nuevo.

Uno de los pilares de este concepto es el colaborativismo, elemento propio de la web 2.0.

Fuente: www.wired.com

 

En el 2006 la revista Wired acuñó el término Crowdsourcing para referirse a grandes empresas de tecnología (que dejaron de armar sedes en países  como la India y China) para contratar a independientes que, incluso vía internet, resuelven problemas técnicos o de investigación de la empresa por un “premio” que no implica relación laboral.

Esta nueva tendencia invita y desafía a científicos, entrepreneurs y freelancers a hacerse cargo de la investigación y desarrollo sin formar parte de la empresa ni pagarlo como una tercerización. La remuneración suele presentarse como un “premio”.

Bajo el lema compartir, difundir y participar, el crowdsourcing hace posible proyectos como la enciclopedia libre Wikipedia y genera una nueva forma de relación laboral y de polémica.

Cada vez son más las empresas de tecnología, marketing y laboratorios que recurren al crowdsourcing para renovar sus recursos humanos, a muy bajo costo y a veces, sin costos.

La más famosa en el ámbito científico es InnoCentive, fundada por la farmacéutica Lilly. En esa página se exponen públicamente los problemas en busca de solución, o las líneas de investigación de multinacionales como Procter & Gamble, Ciba, Boeing y Nestlé Purina. De esta forma se intenta captar el interés de cerebros perdidos o aburridos que circulan por Internet.

“Es el negocio redondo. Para las empresas no podría haber menos riesgos y más rentabilidad”, explica Francisco Parra Ruiz, un químico almeriense que reside en Madrid y que ya ha ganado dos desafíos de InnoCentive.

Otras pequeñas compañías vieron un nicho  y se dedicaron a ofrecer el servicio de crowdsourcing al mejor postor. Así, InnoCentive, Ninesigma, Yet2 publican búsquedas de “desafíos” en sus páginas.

Como siempre, no todo lo que brilla es oro. Si bien el crowdsourcing es una fuente de trabajo y creatividad, también hay quienes ven otra realidad, en la cual esta nueva corriente  impulsa un empleo tercerizado, mal pago y a veces, totalmente gratuito.

El papel de las redes sociales

Bajo ese esquema, una compañía o institución traspasa una función que antes cumplían los empleados o subcontratados hacia una amplia red de personas anónimas que no se conocen entre ellas y han sido contactadas públicamente, muchas veces a través de Internet.

En esa red pueden participar, aficionados que utilizan su tiempo libre para resolver problemas, diseñar nuevos productos o crear un contenido nuevo.

Uno de los pilares de este concepto es el colaborativismo, elemento propio de la web 2.0.

Fuente: www.wired.com

2011-08-30T14:13:37+00:00